Bélgica y Holanda 2002

Durante el mes de agosto de 2002 emprendimos una expedición a Holanda con una furgoneta alquilada entre 7 personas. Lo único que teníamos previsto era la hora de salida y el lugar de destino, Kortrijk. El viaje fue una mera improvisación por carretera. Francia se nos hizo muy larga y pesada, pero al fin llegamos a Kortijk en la región de Flandes en Bélgica, donde nos hospedamos en un Alberge de Juventud (Youth Hostel) en una habitación para 8. Estaba francamente bien. La ciudad de Kortrijk me sorprendió nada más llegar entre otras cosas por lo amable de la gente que se esforzaba en ayudarnos por ejemplo para orientarnos y en el mismo albergue, nos brindaron toda clase de facilidades para que nuestra estancia fuese lo más agradable posible. También me sorprendió su arquitectura, resulta que en los países bajos, la arquitectura es muy distinta a la Española. Todas las casas acaban en punta, recta o escalonada, pero nunca los tejados son planos ni mucho menos existen azoteas. Me llamó mucho la atención lo limpio que está, pero evidentemente no era el paraiso. Demasiado aburrido, apenas había gente en las calles más que el Sábado por la noche en la zona de fiesta.

Desde Kortrijk, fuimos a visitar la ciudad de Brujas. Nos encantó. Brujas, ha sido Capital Cultural Europea 2002. Estaba llena de turistas y sobre todo de Españoles. Brujas tiene una “magia” especial, está envuelta en canales y caminar por sus calles te inta a imaginártela en un tiempo muy pasado. Supongo que al haber sido una ciudad medieval muy importante, algo sigue transmitiendo de aquel tiempo a quien la visita. En Bélgica es muy típico el “Encaje de Bolillo” y comer mejillones con patatas fritas. Evidentemente que paseamos por sus canales en barca. La ciudad es muy tranquila y apenas hay coches. De hecho el ayuntamiento facilita dejar el coche a las afueras de la ciudad y te llevan en autobús al centro, para un autobús cada 15 minutos en cada sentido. Me pareció una iniciativa estupenda, ya que la ciudad estaba llena de gente paseando por las calles, pero apenas había coches. Brujas es una ciudad muy monumental con grandes plazas y pequeñas callejuelas. Algo muy típico en Bélgica, son las chocolaterías. Son auténticos museos de chocolate, de echo la forma y colores de las casas belgas evocan el recuerdo de “la casita de chocolate”. Otra tradición a la que podríamos llamarle gatronómica por que Bélgica está mundialmente reconocida es por su cerveza. Hay cientos de clases y marcas diferentes, las hay claras y negras, con sabores a frutas y otras que son fuertes como un buen licor. La variedad es tan amplia que resulta imposible ir a Bélgica y no tomarte una Cerveza agusto.

Había por todas partes lo que nosotros bautizamos como budelaken (en honor a los Simpson). Los Budelaken de Bélgica son freidurías, no hay más que patatas, croquetas y muchas salsas. La comida es estos sitios no es cara, pero lo hemos tenido siempre presente es que tampoco sana. En los budelaken en Bélgica son los únicos sitios donde puedes encontrar alguien a todas horas. Algunos son simples caravanas adaptadas con una freidora en la que los jóvenes hacen cola para comer salchichas, croquetas empanadillas y cosas así.

Había por todas partes lo que nosotros bautizamos como budeladen (en honor a los Simpson). Los Budelaken de Bélgica son freidurías, no hay más que patatas, croquetas y muchas salsas. La comida es estos sitios no es cara, pero lo hemos tenido siempre presente es que tampoco sana. En los budelaken en Bélgica son los únicos sitios donde puedes encontrar alguien a todas horas. Algunos son simples caravanas adaptadas con una freidora en la que los jóvenes hacen cola para comer salchichas, croquetas empanadillas y cosas así.

Al día siguiente, nos fuimos a Moorsele a la boda de Noelia y Koen , lo que aprovecharon nuestros compañeros de viaje para visitar Gante. Creo que está genial también.

Volvieron a buscarnos a el hotel donde habíamos pasado la noche de la boda en KORTRIJK para ir a Holanda. En unas 3 horas de furgoneta llegamos a Nederland y paramos en el primer McDonals que vimos en la carretera. Fuimos a Amsterdam, la primera impresión fué de una ciudad caótica respecto al tráfico, comparten calzada los coches con bicicletas, motos, peatones y travías y lo cierto es que conducir es mucho más dificil que aquí. Aparcamos delante de Central Station ya que había una oficina de información y turismo “VVV” en la recogimos unos folletos de Campins. En la estación puedes ver que Amsterdam posiblemente sea la ciudad más multiracial y multicultural del mundo. Yo esperaba encontrarme a la mayoría de sus habitantes rubios y muy blancos de piel, pero no es esí. Hay desde Europeos de todas partes, chinos, sub-saharianos, asiáticos… en una mezcla de razas culturas y clases que es lo que hace de Amsterdam una ciudad con esa….. Amsterdam tiene una estrella.

Al final fuimos a parar a un camping en Halfewerg, que a la segunda noche se nos inundaron 2 de las 4 tiendas (una era la nuestra). Lo que nos llevó a buscar alojamiento en otro sitio y la última noche la pasamos en Amsterdam, alquilamos un piso en el Canal Amstel (el principal de Amsterdam), justo en el Centro y estaba realmente Genial. Lo cierto es que igual que destacamos la amabilidad de los belgas, hemos de puntualizar que los Holandeses con los que nos encontramos la mayoría fuero más estúpidos de lo que nos hubiésemos imaginado. No son nada amables, al menos con el viajero.

En Halfwerg estábamos a unso 6 Kilómetros de Amsterdam. Descubrimos un budelaken que llevaban unos pakistaníes donde se comía bastante bien. (Era un budelaken de 3 palillos). Los Budelaken de Hoalnda tienen lo que esas montañas de carne asada que gira al rededor de una fuente de calor a base de gas como los pollos asados y otras variedades mucho más sabrosas que los de Belgica.

En Amsterdam visitamos la ciudad a pié. La verdad es que no entramos a ningún museo ni estuvimos muy pendientes de la amplia oferta cultural de la ciudad, nos dedicamos a pasear, fuimos a mercadillos, deambulábamos por sus canales y sus plazas. Evidentemente, entramos a los Coffe-Shops. Faltarle esto a Amsterdam es como no tomarte una Cerveza en Holanda o irte de España sin probar la paella. El último día lo aprovechamos para hacer compras, subimos hasta Central Station en Tranvía y bajamos paseando hasta donde habíamos quedado.

Una noche nos amenazaron en un parking unos ladrones, lo que hizo la nota desagradable del viaje, pero sirvió para tener algo más que contar a los amigos.

El penúltimo día de estar en Amsterdam llegó por avión M.Mar una amiga que estaba en Cuba de vacaciones cuando iniciamos el viaje. Volvimos desde Amsterdam en avión puesto que teníamos que trabajar pero nuestros amigos siguieron su viaje por la costa holandesa y volvieron por Rotterdam y París. A ellos les invito a que nos manden sus fotos o relatos del viaje para colgarlos en la web. Nosotros volvimos a España trabajamos una semana y media y seguimos con nuestras vacaciones en Granada y Turquía.